DON VÍCTOR GARAVITO, El primer sastre de MALACASÍ.
Desde 1950 hasta 1970 Don víctor Garavito fue sin atenuantes el sastre de los hombres malacasinos, pues en esos tiempos, no existía aún la producción masiva de ropa de todas las calidades y para todas las tallas. Por eso todos los varones que deseaban aumentar sus stocks de pantalones, acudían al taller de don Víctor Garavito que era el único sastre, para encargar su pedido. Tenía su taller en la esquina misma del campo de futbol de Malacasí, era pequeño de dos piezas holgadas y lo suficiente para trabajar con la tranquilidad que el oficio requería, por eso en su taller solo se encontraba telas por todo lado.
don Víctor decía que el trabajo de ropa de vestir, en este caso pantalones requería de una alta especialidad, por ello el no aceptaba confeccionar camisas ni ternos, solo pantalones, y en eso siempre estaba con la moda, hacía pantalones muy apretados, con bota cerrada, o amplios con bota ancha, o bota campana. Cuando uno entraba a su taller seguro que podía permanecer dos horas por la conversación que se suscitaba ya que el era un gran conversador.
El tenía una tarifa de confección plana, es decir sin recargos ni re rebajas, y cuando uno le pedía algún descuento siempre decía ay hijo, lo que te cobro no me alcanza ni para el hilo, por ello lo malacasinos tan proclives a los apodos le rebautizaron con el apodo de Ni pal hilo, asi, ya conocida la respuesta, nadie se atrevía a pedir descuento por el trabajo, eso sí, los pantalones eran bien hechos, en el tiempo pactado, ni un minuto mas.
Sospecho por las observaciones que hice sobre su trabajo, Don Víctor Garavito tenía moldes de diferentes tallas y estilos, de tal manera que tomado la talla del solicitante, Don Víctor hacía el corte de inmediato, ajustando a los moldes que manejaba, lo cual le permitía acortar el tiempo de entrega. De alguna manera don Víctor había descubierto el sistema de producción masiva, en base a tallas pre-existentes, como hoy lo hacen en los grandes almacenes, que cuando una persona compra un pantalón en un gran almacén, siempre hay un sastre que ajusta las medidas adaptando la basta del pantalón, o el grosor de la cintura al tamaño requerido.
Don Víctor tuvo una hija que le puso de nombre Lidia, pero ella no heredó la profesión de su padre, porque la profesión viene grabada en el chip genético, que incluye gusto, disposición, ganas para hacer de cada oficio una profesión que permita trabajar para vivir y no vivir para trabajar.
Esta lectura es para recordar a don Victor Garavito, ni pal hilo en la historia de malacasi, ya que fue el primer sastre que vistió a los malacasinos, al dia con la moda de las ciudades.
setiembre 2021