CRÓTALOS, MACANCHES Y COLAMBOS EN MALACASÍ
Mirad, yo os envío como ovejas
en medio de lobos
por tanto, sed
astuto como las serpientes
y mansos como las palomas
Mateo 10:16
En
noviembre de 1956, todo el caserío de la
Alberca amaneció en un inusual movimiento, con la mayoría de sus habitantes
desplazándose por la calle, cargando piezas de carne de ganado vacuno, que
según comentaban, era de un toro que había muerto a causa de la picadura de un
macanche. Cuando se les advertía que la carne podía estar envenenada, ellos
contestaban que la candela mataba todo
y finalmente, “veneno que no mata,
engorda”. Pasado un tiempo se supo que el toro había sido amarrado de una
pata, con una larga cuerda a un tronco de algarrobo, como era la costumbre,
para que el animal pastara a su alrededor, se había enredado y muerto por ahorcamiento
y la noticia de la mordedura del macanche era solo un invento para aprovechar
la carne gratuitamente, pues el dueño del vacuno era el hacendado, quien aceptó
sin más, la explicación dada.
En toda la historia de Malacasí solo se supo de dos casos de mordedura de culebra, uno fue el don Delfín Carrasco que murió en su casa a causa de la mordedura de Cascabel; y el segundo caso de don José Tocto que fue mordido por una serpiente en su chacra, pero él valientemente se infligió un corte en el lugar mordido, y se hizo un torniquete que le permitió llegar a Piura y salvar la vida.
La primera mitad del siglo pasado, Malacasí fue de rápido crecimiento y las serpientes fueron alejándose a lugares más montaraces, y cerriles como las rinconadas de la cordillera, lejanas de la zona habitada.
No obstante,
aún se tiene claro conocimiento que en esta zona existen serpientes como:
la Serpiente Crótalo o cascabel. – Que es altamente venenosa, pero no es agresiva
y siempre pone en alerta y anticipa su presencia con el ruido cascabelero de su
cola, anticipando y evitando la posibilidad de un ataque imprevisto que podría
ser mortal.
La Serpiente Coral. -recubierta de piel con
anillos de color rojo, negro y amarillo que es también muy venenosa, pero su
vistoso color permite ser advertida rápidamente, y siendo muy lenta y de
mordida pequeña, la hace menos peligrosa que el cascabel.
El Macanche o Zancarranca. -es la serpiente más
conocida por su color gris oscuro con manchas blancas y puede llegar a medir
hasta cerca de los tres metros. Esta serpiente es una variedad de boa constrictor,
muy pacífica y nunca se ha oído en la historia de Malacasí que alguien hubiera
fallecido por mordedura de macanche.
El Colambo. - Es una serpiente no
venenosa de color gris oscuro brillante, que habita preferiblemente en los
huertos y chacras de Malacasí, en donde es considerada amiga de los
agricultores porque elimina roedores y hasta se sabe que ahuyenta a otras
clases de culebras a base de potentes latigazos.
Por eso,
no debemos considerar a las serpientes como enemigas, y antes bien, no hay que
matarlas cuando nos encontremos con ellas y permitirles el espacio que les
pertenece, ya que es el hombre el que irrumpe en su hábitat, desplazándolas
hacia otros espacios.
Antiguas
leyendas y mitos amazónicos presentan a la serpiente, llamada, boa, pitón, como
la Yacumama. O sea, la madre del agua, quien le tienen un gran respeto.
Otra
creencia selváticas mexicana y peruana, es la que afirma que un tipo de
serpiente, adormece a las mujeres y beben la leche de sus senos mientras
introducen la punta de su cola en la boca del bebé, para que no despierte. La
serpiente shushupe que es la más agresiva y venenosa de la selva amazónica,
vive en maravillosa convivencia, en la madriguera del majaz, un tipo de roedor
pequeño de carne muy sabrosa; dicha convivencia se traduce en que ambos se
prestan servicios uno al otro. El majaz le da calor a la shushupe que es de
sangre fría; y ella le garantiza protección defendiendo la madriguera de
cualquier intruso.
En la mitología
andina, que se desarrollaba en tres planos: El hanan Pacha o el mundo de arriba
celestial; El Kay Pacha o el mundo de aquí hombres animales y plantas; y el Uku
Pacha o el mundo de abajo donde van los difuntos bajo tierra, y también
habitación de la serpiente, deidad de las grietas profundas.
Por ese
carácter intimidatorio que ha tenido en la historia, y también por ser un
reptil, algunas especies venenosas, son motivo de miedo y
un gran
respeto, por lo que es absolutamente necesario tener muchas precauciones y
cuidados al acercarse a ellas, pero sin llegar a agredirlas o destruirlas.
Por eso
en el evangelio de San Mateo, cap.10 (16) el santo evangelista recomienda a los
Malacasinos, ser astuto como la serpiente y mansos como las palomas, con lo
cual advierte que ella es dueña tanto del bien como del mal.