DON NICOLÁS RIOS APONTE: amor de padre y madre.

DON. NICOLÁS RIOS APONTE: AMOR DE PADRE Y MADRE.

Me moriré en Paris con aguacero 

Un día de cual tengo ya el recuerdo

César Vallejo.

El año 1910 fue un año muy triste para el joven Nicolás Ríos Aponte en la ciudad de Ayabaca, pues acababa de cumplir 18 años y su padre que era viudo, dejaba de existir, dejando huérfanos de padre y madre  a sus cinco hijos, todos menores de edad. Como don Nicolás era el hijo mayor, su padre en su lecho de muerte le dijo, " A partir de este momento, tú serás padre y madre de tus hermanos" y diciendo ésto se quedó dormido para siempre.

Pero el Perú, desde 1910 en adelante, vivió  años de inestabilidad política y económica  por la la cantidad de presidentes: Billinghurst, Benavides y José Pardo y Leguía, por la  falta total de trabajo y  carencia de alimentos etc, de manera que el joven Nicolás junto con sus  cuatro de sus hermanos, se vió precisado a emigrar y establecerse en el pueblo de Morropón, donde encontró los medios para sostener a su numerosa familia. Don Nicolás Ríos Aponte era un joven buen mozo y de ojos completamente azules que por las noches brillaban como los de un gato persa o himalayo, que podían detectarse a  más de cien metros.

Tan luego logro una estabilidad económica, Don Nicolás entrego su corazón  a una hogareña jovencita ayabaquina llamada Rosa Lara, a quien  conocía desde su niñez, y no dudaron en unirse prontamente para aumentar su familia junto con sus hermanos huérfanos,

En 1914, tuvo conocimientos que cerca del pueblo de Salitral se estaban formando nuevos latifundios, dando lugar a la aparición de asentamientos humanos con las familias que llegaban en busca de trabajo y tierras para iniciar allí una nueva vida.  Alertado por estas noticias, don Nicolás  se unió a la fiebre de tierras y llegó  al  asentamiento poblado en formación llamado Malacasí, donde quedó extasiado con la abundancia de trabajo y el sistema de yanaconaje que consistía en conseguir que el dueño de las tierras les donara una porción de terreno, a cambio de limpiar el terreno de montaña virgen y dejarla apta para la siembra de arroz y algodón.

No le costó mucho trabajo convencer a su familia, para participar en el poblamiento de este nuevo núcleo urbano, de manera que dos de sus hermanos menores decidieron quedarse en Morropón y los otros dos vinieron a Malacasí, ellos fueron, don Manuel Ríos y doña Ines Rios.  Doña Inés fue una dama muy hermosa de ojos verde esmeralda, completamente blanca y junto con sus dos hermanos se establecieron definitivamente, en Malacasí, y fueron  cabezas de  numerosas familias muy reconocidas, como  parte del espíritu pionero malacasino.

Don Nicolás Ríos tuvo un solo hijo con la señora Rosa Lara, pero habiendo fallecido el niño muy pequeño, ella adopto a los hermanos de don Nicolás como sus propios hijos. doña Rosa Lara apoyó en la casa  y don Nicolás se constituyó en patriarca de la familia, que representó con dignidad y respeto, ganándose el cariño hasta de sus sobrinos hasta la tercera generación  y todos lo reconocieron y llamaron  con mucho cariño como Papá Nico.

Doña Inés Ríos formó su familia con don Dolores Tineo, también de raza blanca , con quien tuvo muchos hijos, todos blancos y buenos mozos que aumentaron  el árbol genealógico de Don Nicolás exponencialmente y se dispersaron  por todo el territorio nacional y el extranjero. Don Manuel Ríos también formó una familia tuvo varios hijos y fue una persona muy querida. El tenía el don de ver las almas de personas que habían fallecido y en una oportunidad estuvo a punto de desenterrar un tesoro que le había entregado el anima de un bandolero, pero no llegó a culminar, por la aparición repentina  de su esposa que le había seguido, creyendo que los estaba engañando con otra mujer, y cuando ésta le habló, en ese momento desapareció el hechizo y el tesoro se cerró para siempre.

Don Nicolás Ríos Aponte  vivió una larga ancianidad en Malacasí, y solía sentarse en la vereda de su casa, sosteniendo un látigo, para imponer respeto, a él no le gustaban bromas de mal gusto, pues era muy serio y de profundas raíces católicas. El saludaba diciendo Buenos dias de Dios señor, pero  si alguien le saludaba diciendo solamente buenos días, él no contestaba y volteaba la cara, pero si era un joven o niño, le propinaba  un latigazo diciendo así se dice Buenos dias de Dios señor, y como todos lo respetaban, la corrección era aceptada. Conforme iba aumentando su vejez fue perdiendo el sentido del valor de el dinero y cualquier venta que hiciera de los productos de su chacra, decía que costaban mil quinientos soles. Los compradores le aceptaban el precio, guardando respeto y cancelando a su hermana don Inés Ríos el monto que correspondía.

Don Nicolás Ríos Aponte, murió en Piura  a los 90 años, después  de  una larga enfermedad asmática que culminó,con un paro cardiaco que le sobrevino  mientras era sostenido por los brazos de sus queridos sobrinos Carlos Tineo Ríos y Nicolás Tineo Ríos. Días antes en un estado comatoso, recordaba el encargo de su padre repìtiendo en voz alta las palabras de quien le dijo ahora serás padre y madre de tus hermanos.

Don Nicolás Ríos Aponte fue un valiente de los fundadores de Malacasí y así quedará registrado en esta lectura para perdurar mas allá de nuestra vida terrena.



Agosto 2021.